Los Sokushinbutsu, momias humanas


En estos días de transito entre agosto y septiembre me estoy dedicando a leer “El haiku de las palabras perdidas” de Andres Pascual, libro con una trama exquisitamente planteada que hace miles de referencias ancladas en la cultura nipona de mediados de siglo XX y principios del XXI. Entre una de las múltiples historias de uno de sus protagonistas, una especie de medium/sancerdotisa que se cruza por su camino, le habla de los Sokushinbtsu, y como su ejemplo fue el aliento del que entonces era su pueblo y sus fieles.

Rebuscando por la wikipedia, encontré la siguiente definición y puedo observar que no, que no era mentira, en realidad existieron en el Siglo XV. Aqui os dejo algo de información.

Los Sokushinbutsu, traducido literalmente como “Consecución de la budeidad en vida” fueron monjes del Budismo Shugendō quienes, en la prefectura de Yamagata, durante el siglo XV se provocaban la muerte lentamente de forma que sus cadáveres se conservaran momificados y así consiguieran el estado de Iluminación, convirtiéndose en Budas.

Las fases por las que pasaban los Sokushinbutsu eran, a mi manera de ver, aterradoras, pensadolas hoy dia y con un conocimiento occidental del dolor y sacrificio.

  • Por un período de 1.000 días (algo menos de tres años), estos monjes se sometían a un muy estricto régimen de entrenamiento físico y dieta consistente únicamente en frutos secos y semillas. Todo esto era para deshacerse de su grasa corporal.
  • Luego, por otros 1.000 días tomaban un té venenoso elaborado a partir del árbol Urushi. El veneno provocaba el vómito, con la consiguiente pérdida de fluidos corporales, y además conseguía que, tras la muerte, los gusanos no corrompieran el cuerpo.
  • Para terminar el proceso, el monje se colocaba en una tumba solo un poco más grande que su cuerpo, entonaría cantos y no se movería de la posición del loto hasta su muerte. Sus únicas conexiones con el mundo exterior eran una campana y una caña para respirar.

Cada día, si la campana sonaba, el monje indicaba que aun vivía. El día que la campana dejaba de sonar se retiraba la caña de respiración y se sellaba la cripta. Los monjes esperaban 1000 días adicionales, y tras ellos, abrían la tumba para ver si la momificación había tenido éxito. Si el cuerpo se había corrompido, el monje era enterrado con honores especiales. Pero si la momificación había sido exitosa, era colocado en un templo y se le consideraba un Buda

Este era el aspecto de uno de los pocos descubiertos a día de hoy. ¿Que os parece?

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Publicado el 3 septiembre 2013 en cultura, el haiku de las palabras perdidas, japon, libro, Sokushinbutsu y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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