Cine: Donde reside el amor (1995)


TÍTULO ORIGINAL How to Make an American Quilt
AÑO
1995
DURACIÓN
116 min.
PAÍS
DIRECTOR Jocelyn Moorhouse
GUIÓN Jane Anderson (Novela: Whitney Otto)
MÚSICA Thomas Newman
FOTOGRAFÍA Janusz Kaminski
REPARTO Winona Ryder, Anne Bancroft, Ellen Burstyn, Kate Nelligan, Alfre Woodard, Maya Angelou, Kate Capshaw, Loren Dean, Samantha Mathis, Dermot Mulroney, Derrick O’Connor, Jean Simmons, Lois Smith, Rip Torn, Mykelti Williamson, Johnathon Schaech

El otro día visionamos la película “How to make an american Quilt” (Donde reside el amor), protagonizada por Wynona Ryder en 1995, en la clase de Introducción a la Terapia Ocupacional. El fin último era encontrar significado personal de esa película.

La película gira en torno a la vida de una chica Finn Dodd (Winona Ryder), la cual a sus 26 años, está terminando de hacer su tercera tesis para ser maestra, esta prometida con Sam (Dermot Mulroney), un carpintero.

El verano antes de casarse y para estar en un ambiente más propio, se va de vacaciones a Grasse (California), donde su madre la enviaba siempre tras la separación de sus padres a ver a su abuela.

En Grasse la esperan su abuela Hy (Ellen Burstyn), su tía abuela Glady (Anne Bancroft) y las amigas de estas Anna (Maya Angelou) y su hija Marianna (Alfre Woodard), Sophie (Lois Smith), Em (Jean Simmons) y Constance (Kate Nelligan).

Una noche tras empezar a construir la colcha nupcial de Finn, en el porche de la casa de su tía abuela Glady, la pregunta a esta y a su abuela Hy sobre si debería casarse, como es el amor para ellas etc… y empieza un vertiginoso viaje a través de historias pasadas sobre el amor y si merece la pena.

Una noche en el hospital su abuela Hy decide llamar a Arthur (Rip Torn) su cuñado, marido de Glady, y en el camino de vuelta a casa los dos primeros deciden mantener relaciones, cosa que descubre Glady, y va canalizando todo su odio tirando objetos a la pared y posteriormente pegándolos con cemento (gasta narices) en una habitación, para recordar cómo se quedo después de la incestuosa relación de su hermana Hy y su marido.

Posteriormente en un día de piscina con su abuela y las demás chicas a Finn se le presenta Leon (Johnathon Schaech) en forma de pulsión del “ello” y así nos introducen la historia de Sophie, que iba para nadadora, y de cómo conoció un día a su marido Preston (Loren Dean) y la relación de promesas y sueños incumplidos que tuvieron a través de los años de su matrimonio, hasta que un día el la abandono (y se supone, que la chica bonita y hermosa, paso a ser la abuela inaguantable debido a ese hecho). El intento durante su matrimonio darle pequeñas cosas a su mujer, como un pequeño estanque que era algo simbólico con la natación.

La misma tarde al volver a casa de su tía Glady, allí estaba Sam con un montón de papeles para preguntarla sobre cómo iba quedando la casa, y tras una discusión sin sentido, el se va enfadado y ella apesadumbrada por su marcha no para de llamar toda la noche hasta que contesta una jovencita con voz pizpireta. ¿La estaría engañando con otra?

La mañana después, al verla tan derrotada Em, la habla sobre su relación con el artista Dean (Derrick O’Connor) el cual la había engañado mil veces, con sus alumnas y con más mujeres, con la burda escusa de que un artista necesita expresarse, pero al igual que sabia todos esos engaños, no se sentía mal ya que amaba a ese hombre y amaba lo que la hacía sentir cuando estaba con él.

Nada más irse Em, aparece otra vez Leon en forma de pulsión a entregar unas fresas recién maduradas a Finn, al mismo tiempo que dentro Anna discute con Constance haciéndola ver que su trozo de retal del colchon, al usar flores amarillas, desentona con el resto. Y esta discusión motiva la cuarta historia.

Constance vivía con Howell (Richard Jenkins) el cual para que no estuviera tan sola le regalo a Chickie una perra caniche que hacia las delicias de todo el barrio donde Vivian, hasta que un día murió envenenada y Howell la enterró en la parte de atrás de su jardín, debajo de unas flores amarillas, lo que para ella era su lugar de refugio, donde reside el amor, en esa imagen. Y aun así, las chicas de la casa no quieren su trozo de retal porque desentona, al igual que ella, que al no creer en el luto tras la muerte de su marido, se deja intuir que ha tenido una aventura con el Dean “el artista”

Tras un tercer encuentro “fortuito” con el pecho palomo de Leon, intenta quedar con él, cosa que no hace tras hablar ella con su prometido Sam. Lo que desembarca en la historia de Anna la cual le cuenta el valor histórico y simbólico de las colchas. Y de cómo su tía Paulina cuando era criada, la contaba a la joven Anna las historias de su tatarabuela la cual buscando un lugar mejor, un día encontró a un cuervo y lo siguió para encontrar a un joven de color construyendo una cuadra. Y de cómo tras varios eventos fortuitos debido a la crisis económica de la época, la tía Paulina y ella se tienen que ir de la casa donde servían, tras haber mantenido Anna relaciones con un joven blanco amigo de la familia.

En su viaje en busca de un sitio mejor, la acogieron la madre de Glady y Hy, la cual la trataron como una tercera hija/hermana y la ayudaron a tener a Marianna.

Tras esto, tiene un encuentro poco fortuito con Leon, donde consuman lo que durante tres encuentros habían estado evitando, lo que desencadena en ella una histeria hormonal sobre si estaba bien o mal lo que había hecho. Lo que… como era de esperar, nos lleva a la última historia, la de Marianna y lo que para ella es el amor.

Nos cuenta que una vez en Paris, conoció a un hombre atractivo, mayor que ella que durante una tarde la hizo sentir la mujer más importante y más feliz del mundo. Tras todas esas conversaciones y divagaciones bohemias, ella pensaba que llegaría el momento de mantener relaciones con él, y al salir del bar donde estaban el dijo “yo ya tengo un lugar donde dormir” y la dejo un poema escrito. Lo que para ella, era donde residía el amor.

Tras toda este lio de historias y bagajes durante la historia de las abuelas y las chicas, aparece Sally (Kate Capshaw) la madre de Finn, diciéndola en resumidas cuentas, que después de veintimuchos años vuelve con su padre. Lo que descoloca a Finn y su mundo entero, ejemplificado con el “huracán” fortuito que aparece sobre Grasse y arrasa con todo el trabajo de su tesis de maestra.

Las chicas se unen para recuperar los papeles y poco a poco, recapitulan el día a día de esas vacaciones de Finn, y de cómo a pesar de todo, lo simbólico de la ocupación que estaban haciendo, que era la colcha de nupcias de la chica, no hacia más que recordar lo bueno que habían pasado durante toda su vida, pese a los engaños, muertes, dolor, traiciones etc… lo que al final quedaba de todo en el recuerdo y en corazón, era el amor que dos personas se tienen.

Publicado el 14 noviembre 2009 en Cine, Crítica, donde reside el amor, how to make an american quilt, Jocelyn Moorhouse, terapia ocupacional, USA, winona ryder. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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